Esta es la historia de dos niños del Malecón que cambiaron las travesuras de la infancia por el peso de la tradición, convirtiéndose en la banda sonora de una Habana que se resiste al olvido. Atrás quedaron los juegos de la infancia: la carretilla, el pañuelo, la suiza, el pon y el
Hubo un tiempo en que la gente tenía hijos. Ahora, en cambio, tiene mascotas con cuenta de Instagram, cumpleaños temático, cama ortopédica, galletas artesanales y un perfil emocional más trabajado que el de media familia. No estoy criticando. Solo estoy observando el derrumbe con cariño. Porque sí: algo cambió. Y no poco. Pasamos de criar[…..]







