Sin pena y sin mitos

Hay una edad en la que las mujeres empiezan a hablar de sexo distinto. No con el pudor aprendido en la adolescencia ni con la urgencia de la juventud, sino con esa calma que solo da haber vivido lo suficiente para dejar de pedir permiso. En la atardescencia , muchas descubren —o redescubren— que el