Hay muertes que no terminan de creerse. La de Juan Gabriel es una de esas. Ocho años después de que se anunciara su fallecimiento en Santa Mónica, California, el tipo sigue más vivo que muchos que caminan por ahí respirando. Y no es metáfora barata ni cursilerÍa de las que abundan cuando se habla de
El mundo se derrumba.Trump y Putin se frotan las manos y Europa mira para otro lado.Hay algo inquietante en ver morir a un gigante en cámara lenta. Europa, esa idea que durante décadas pareció el destino inevitable de la civilización —próspera, culta, ordenada—, está perdiendo la partida sin que nadie dispare un solo tiro. No[…..]
Hay relojes que marcan las horas del día y hay relojes que marcan las horas de la especie. El Doomsday Clock —ese artefacto extraño que vive a medio camino entre la física y la profecía— lleva casi ocho décadas midiendo algo que ningún átomo podría cuantificar: la distancia entre nosotros y nuestra propia extinción. Y[…..]
¿No es raro que luego de hablar con un amigo del color de unos tenis o el título de una película, de la nada empiecen a salirte noticias y anuncios de lo mismo? A veces hay que empezar por lo incómodo: Orwell se equivocó. No en lo fundamental —sí, nos vigilan, sí, estamos jodidos— sino[…..]
Hay divorcios que suenan a portazo. Otros, en cambio, llegan como un suspiro largo y cansado después de décadas de rutina compartida. En Colombia, cada 15 minutos una pareja decide que ya fue suficiente. Pero lo que pocos saben es que buena parte de esas rupturas no las protagonizan veinteañeros impulsivos ni treintañeros en crisis[…..]
La vieja promesa se rompió. Esa en la que bastaba con conseguir un trabajo decente, ahorrar unos meses y mudarse a un apartamento propio —o al menos alquilado— para empezar la vida adulta de verdad. Hoy, esa ecuación simplemente no cierra. Los números no cuadran, y cada vez más jóvenes se quedan en casa de[…..]
Hay lugares que se niegan a ser solo lugares. El Salto del Tequendama es uno de esos sitios tercos, incómodos, que persisten en la memoria colectiva como una astilla clavada en el pulgar de la historia nacional. No es simplemente una cascada de 157 metros, aunque lo es cada vez menos, Tampoco es solo un[…..]
Hay canciones que se escuchan. Y hay canciones que se viven. “Bohemian Rhapsody” pertenece a esa segunda categoría, la de las obras que no terminan de explicarse ni cuando las estudias con microscopio forense. Porque mientras más sabes de ella, menos la entiendes. Y mientras menos la entiendes, más te obsesiona. La historia comienza como[…..]
Hay algo perturbador en mirar las cifras del DANE como quien mira una radiografía y descubre que el paciente está peor de lo que cualquiera imaginaba. Colombia no solo está dejando de tener hijos: los está dejando de tener a una velocidad que hace quedar cortos todos los pronósticos, todas las proyecciones, todos los modelos[…..]
Hay una anécdota que García Márquez contaba con esa mezcla de orgullo y joda que lo caracterizaba. Resulta que estaba en Madrid, en una de esas recepciones llenas de gente importante donde todos quieren tomarse la foto con el Nobel. Cuando él llegó, alguien gritó desde el fondo: “¡Llegó el hombre más importante de Colombia!”.[…..]














