Ya no sé si lo mío es principios de senil demencia,locura inane,traga maluca o simple felicidad.O todas juntas.O separadas día por medio.O una espera en Transmilenio.O el olor a pan caliente.O un café por las mañana.O las fotos de mis hijas.
Un universo paralelo donde el gato es azul, el sol llueve, la lluvia seca, los olores cafean, los atardeceres anaranjan, los maullidos gatan, los ladridos perran, los pasos ruidan, los trinos pajaran, los inviernos lluvian, los mugidos vacan, los calmos yogan, los relinchos caballan, las canciones despechan, los orgasmos vecinan, las nostalgias recuerdan, los silencios callan, las despedidas ausencian, los besos labian, las miradas ojizan, las caricias manan, los olvidos desmemorian, las cicatrices heridan, los sueños madrugan, las soledades acompañan y las vidas que, sin pedir permiso, envejecen mientras uno todavía las estoy viviendo.
Tampoco sé si ese mundo paralelo existe en realidad o tal vez lo creé para vivir, para creer, para crear, para soñar, para reír y para llorar de vez en cuando. A estas alturas de mi vida me parece suficiente con que algo me haga feliz. Me gusta escribir. Me gusta leer. Me gusta escuchar música.Me gusta pensar que mis hijas están bien.Me gusta reír a carcajadas y decir malas palabras. Me gusta pensar en lo que he sido, enloquecido. Me gusta conversar durante horas. Me gusta agradecer las personas que han pasado por mi vida para dejar una huella. O tal vez una tronera.Me gusta sonreirle a las cajeras del D1 cuando compro las Jumbo Jet que me como en las mañanas o el vino barato que me tomo cuando miro caer la tarde por la ventana de mi apartamento chiquitico.Me gusta pensar que Dios es un viejo magnífico como dice Sabines, al que le gusta jugar y juega – Dios, no Sabines-. Me gusta ver a Kiki.Me encanta ver a Kiki a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, sobre, y tras.
En mi mundo paralelo todos caben, unos más que otros en honor a la verdad, a los que acomodo como quien guarda en un frasquito los alambritos de las bolsas para el pan, para sacarlos y que me acariecen el alma mientras los inviernos lluvian.












