Generic selectors
Coincidencias exactas únicamente
Buscar un título
Buscar contenido
Post Type Selectors

Atardescentes

La esclavitud que no vemos

Picture of atardescente

atardescente

FECHA:

CATEGORÍA:

CULTURA

Cada lunes, Esperanza Mosquera baja del bus en la 85 con 15 y camina las tres cuadras que la separan del edificio donde trabaja hace once años. Portero nuevo, misma pregunta: «¿A qué apartamento va?». «Al 801», responde ella, aunque por dentro quisiera decir: «Voy a limpiar la mierda de gente que gana en una hora lo que yo en un mes».

No lo dice, por supuesto. Esperanza sabe que en este país hay cosas que se piensan pero no se dicen, verdades que se sienten pero no se confiesan. Como que el 94% de quienes limpian nuestros sanitarios, bañan nuestros perros y aguantan las rabietas de nuestros niños malcriados son mujeres.

Colombia tiene 680 mil personas dedicadas al trabajo doméstico. Detrás de esa cifra fría hay historias calientes: el 82% trabaja en negro, el 70% gana menos que un cajero de Éxito, y apenas el 20% puede soñar con una pensión. Números que duelen, realidad que escuece, verdad que preferimos maquillar con eufemismos como «colaboradora del hogar» o «auxiliar doméstica», «nana»porque la palabra «sirvienta» ya no se usa, ¿cierto? Eso sería muy ordinario, muy siglo XIX. Ahora somos más educados, más progresistas. Ahora decimos «empleada doméstica» “la señora que ayuda en la casa” mientras seguimos tratándola como si fuera propiedad nuestra.

La herencia que nunca confesamos

El trabajo doméstico en Colombia es un árbol genealógico que nadie quiere revisar. Sus raíces se hunden en las haciendas coloniales, donde esclavas africanas e indígenas hacían exactamente lo mismo que hacen hoy muchaas de  sus bisnietas: lavar, cocinar, limpiar, cuidar, servir. La única diferencia es que ahora les pagamos un salario que no alcanza ni para el mercado.

En 1851 se abolió la esclavitud, dicen los libros de historia. Lo que no dicen es que fue el truco más elegante que se inventaron las élites criollas para seguir teniendo esclavos sin llamarlos esclavos. Las mujeres que trabajaban encadenadas siguieron trabajando en las mismas casas, haciendo las mismas labores, pero ahora con la libertad de morirse de hambre si no aceptaban las condiciones.

«Ya no hay esclavitud en Colombia», gritaban orgullosos en el Congreso, mientras en las cocinas de Chapinero y La Candelaria nada cambiaba. Solo que ahora era «trabajo libre». Libre como un pájaro en una jaula con la puerta abierta hacia el precipicio.Ana María Gutiérrez, socióloga de Los Andes, lo pone en términos académicos: «El trabajo doméstico reproduce y naturaliza las jerarquías coloniales. Es la continuación de la hacienda por otros medios». Lo que Ana María no dice, porque es muy elegante para decirlo, es que todos somos cómplices de esta estafa.

La economía invisible

Mientras Gloria Inés se arregla las uñas y va al gimnasio porque «necesita tiempo para ella», Carmen Elena le cuida los niños, le lava la ropa y le limpia el apartamento. Mientras Gloria Inés construye su carrera profesional, Carmen Elena construye la posibilidad de que esa carrera exista.Las mujeres colombianas dedican 54.902 millones de horas anuales a trabajo no remunerado. Eso es el 20% del PIB, señoras y señores. Un quinto de la economía nacional funciona porque hay mujeres trabajando gratis o casi gratis. Sin ellas, este país se detiene. Con ellas invisibles, este país funciona.Es la gran estafa del capitalismo criollo: construir el bienestar de unos sobre el trabajo no reconocido de otras. Es la economía del cuidado como economía del descuido: descuidamos a quien nos cuida.

Las buenas conciencias

«Es que le damos trabajo a alguien que lo necesita», dicen las señoras en las reuniones de conjunto. «Es que la tratamos como de la familia», susurran en las peluquerías de la Zona Rosa. «Es que le pagamos bien para lo que sabe hacer», murmuran en los almuerzos del Country.

Tratar a alguien «como de la familia» mientras se le prohíbe usar el mismo ascensor no es bondad: es esquizofrenia social. Pagar «bien para lo que sabe hacer» es asumir que su trabajo vale menos que el nuestro, que su tiempo es más barato, que su dignidad tiene descuento.

Algo está cambiando, sin embargo. La Unión de Trabajadoras de Servicios Domésticos (UTRASD) ya no pide favores: exige derechos. La Corte Constitucional redujo la jornada de las trabajadoras internas. Las empleadas domésticas se organizan, se movilizan, joden.»Ya no somos las muchachas silenciosas de antes», dice Rosalba Tordecilla, líder sindical. «Ahora hablamos, protestamos, demandamos. Ya entendimos que esto no es caridad: es trabajo. Y como trabajo, merece respeto».

La sentencia C-507 de 2023 fue un campanazo. No se la regalaron: se la ganaron a pulso, organizándose, presionando, jodiéndole la vida a un sistema que prefería mantenerlas calladas y agradecidas.La esclavitud no se abolió en 1851: se modernizó. Cambió las cadenas por contratos verbales, los látigos por salarios de hambre, las plantaciones por cuartos del servicio. Hoy la esclavitud viste uniforme y tiene horarios «flexibles». Hoy cobra un mínimo por hacer todo.

Esperanza Mosquera termina su jornada a las seis de la tarde. Se despide, toma el ascensor de servicio, saluda al portero y camina hacia la parada del bus. Mañana volverá, como lleva haciendo once años, a limpiar la mugre de gente que nunca ha limpiado la suya.

En el apartamento 801, la familia se sienta a cenar en una mesa que no limpiaron, comida que no prepararon, sobre platos que no lavaron. Hablan de sus sueños, sus proyectos, sus éxitos. Nadie menciona que todo eso es posible porque alguien más hace el trabajo que ellos no quieren hacer.

Colombia: el país donde todos queremos ser patronos y nadie quiere ser empleado. El país que construyó su comodidad sobre la incomodidad de otros. El país que se mira al espejo cada mañana sin ver jamás quién limpia ese espejo.

ARTÍCULOS RELACIONADOS CON TECNOLOGÍA

NUNCA TE PIERDAS UN NÚMERO

Atardescentes Premium

Pronto tendrás la posibilidad de suscribirte a contenido Premium

MENÚ

Noticias

TV

Podcast

Nuestro Equipo

Contacto

CATEGORÍAS

Actualidad

Tecnología

Economía

Cultura

Buen Vivir

Deportes

ENLACES RÁPIDOS

Registro

Ingresar

Recuperar Contraseña

Mi Cuenta

Términos y Condiciones

Política de Privacidad

Descubre el pulso del mundo con Atardescentes, tu destino principal para la cobertura de noticias de última hora. Profundiza en una amplia gama de temas, que van desde acontecimientos locales hasta asuntos globales, política, tecnología, entretenimiento y más. En Atardescentes, ofrecemos artículos de noticias fiables, completos y perspicaces que te empoderan para mantenerte informado y comprometido con los problemas que dan forma a nuestro mundo.

Experimenta una perspectiva fresca sobre las noticias de última hora, análisis que invitan a la reflexión y reportajes en profundidad, todo curado con un compromiso con la precisión y la relevancia. Navega por el cambiante panorama de las noticias sin esfuerzo con Atardescentes, tu fuente de confianza para obtener información oportuna y significativa. Únete a nosotros en un viaje de descubrimiento mientras te traemos las noticias que más importan, ofreciendo una experiencia de lectura dinámica y enriquecedora.

                                                                                                                                                                   DERECHOS RESERVADOS © ATARDESCENTES