El karma de la edad

Dicen que la tercera edad es un karma. Y sí, vista por encimita, argumentos no faltan: los achaques llegan sin invitación, dormir bien se vuelve un recuerdo de juventud, las citas médicas se multiplican y el cuerpo empieza a sonar como caja de cubiertos. Todo eso es verdad. Pero también hay que decirlo: culpar solo

Ella se fue un día

El jueves en la mañana todavía había dos tazas en el escurridor. El viernes ya no estaba.Así de simple. Así de brutal. Sin carta, sin pelea final, sin la cortesía mínima de un portazo. Bernardo descubrió el vacío por un detalle estúpido: su crema dental. Elena usaba una diferente —sin flúor, por alguna convicción que[…..]