Historias mal contadas

No sé si lo mío es ingenuidad o bobada, pero en medio de todas mis divagaciones, desconciertos y farragos he terminado por creer que el odio no existe, sino que se trata de historias mal contadas, de un individualismo acérrimo, áspero y mal disimulado al que se le ven las uñas de los pies. No[…..]