Hay días en los que uno sospecha que alguien está haciendo cambios en su cerebro sin haberle consultado. No sabemos quién. No hemos autorizado ninguna remodelación. Sin embargo, las cosas empiezan a desaparecer de los lugares donde siempre estuvieron: las palabras, los nombres, las razones por las que entramos a la cocina. Uno va caminando






