El divo que nunca murió

Hay muertes que no terminan de creerse. La de Juan Gabriel es una de esas. Ocho años después de que se anunciara su fallecimiento en Santa Mónica, California, el tipo sigue más vivo que muchos que caminan por ahí respirando. Y no es metáfora barata ni cursilerÍa de las que abundan cuando se habla de

El ocaso de Europa

El mundo se derrumba.Trump y Putin se frotan las manos y Europa mira para otro lado.Hay algo inquietante en ver morir a un gigante en cámara lenta. Europa, esa idea que durante décadas pareció el destino inevitable de la civilización —próspera, culta, ordenada—, está perdiendo la partida sin que nadie dispare un solo tiro. No[…..]

Los hippies de hoy

Andrés tiene 56 años y un MacBook Air. Cada mañana, antes de que Bogotá despierte del todo, se prepara un café orgánico de comercio justo que compra en una tienda del barrio, abre el computador y revisa sus correos mientras suena un playlist de Silvio Rodríguez en Spotify. Luego se pone los tenis Nike —que[…..]

El reloj del juicio final

Hay relojes que marcan las horas del día y hay relojes que marcan las horas de la especie. El Doomsday Clock —ese artefacto extraño que vive a medio camino entre la física y la profecía— lleva casi ocho décadas midiendo algo que ningún átomo  podría cuantificar: la distancia entre nosotros y nuestra propia extinción. Y[…..]

Así funcionan las bodegas

Había una vez en que «bodega» significaba ese lugar donde guardabas cosas viejas. Hoy, en Colombia, la palabra da miedo. Las bodegas ya no almacenan objetos, sino que fabrican odio, mentiras y consensos artificiales. Y lo hacen tan bien que uno ya no sabe qué es real y qué es montaje en las redes sociales.[…..]

Caim

Amo las palabras. Las busco, las amaso, las escudriño, las palpo como quien tantea una herida o una promesa. Las dejo reposar en la lengua como un trago de ginebra, para ver si arden, para ver si sanan, para ver si mienten. Algunas se me rebelan, otras se entregan dóciles y exactas y hay las[…..]

El divorcio atardescente

Hay divorcios que suenan a portazo. Otros, en cambio, llegan como un suspiro largo y cansado después de décadas de rutina compartida. En Colombia, cada 15 minutos una pareja decide que ya fue suficiente. Pero lo que pocos saben es que buena parte de esas rupturas no las protagonizan veinteañeros impulsivos ni treintañeros en crisis[…..]

Los bombriles

La vieja promesa se rompió. Esa en la que bastaba con conseguir un trabajo decente, ahorrar unos meses y mudarse a un apartamento propio —o al menos alquilado— para empezar la vida adulta de verdad. Hoy, esa ecuación simplemente no cierra. Los números no cuadran, y cada vez más jóvenes se quedan en casa de[…..]