Mi vida tiene su propio tiempo.Es impredecible y a veces dolorosa.Pasa por el frente y se me ofrece.A veces me subo. A veces me bajo. A veces me tiro. A veces me arrolla. A veces me aturde. A veces me destroza. A veces me arma.A veces me ama. A veces me llena de luz y alguna vez de oscuridad.A veces me pasa. A veces me pasas.
Leo a Paul Auster y sus palabras son como un disparo en el oído : “Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro”. Y pues sí. Me pasan cosas como le pasan cosas a todo el mundo. ¿El destino? ¿el plan de Dios? ¿predestinación? ¿suerte? ¿la ley de atracción? No tengo puta idea.
En mi ego y mi soberbia muchas veces creí tener el control sobre todo aquello que surcaba los bordes de mi ser. O peor aún, de las personas que tocaban mi existencia. Hasta que un día, la vida, mi vida, me puso en mi lugar, en forma de tristeza, en forma de nostalgia, de despedidas no pedidas,en forma de tusa interminable, en forma de estrecheces económicas,en forma de poquedad, en forma de porquédad, en forma de soledad de domingo por la tarde.Quedé desnudo en medio de una plaza atiborrada de otros otros, de distintos muy distintos. Lloré, maldije, denigré, critique, detesté, ofendí, porque el universo que es sabio creó la culpa pero también creó a los otros.Y creó además la nada. Y los espejos, donde entonces pude verme con mi brazo limosnero.
Tiré la toalla y me tocó levantarme a recogerla.Y cuando la mierda llegó al cuello, no me quedó opción distinta que tomar un poco de aire, cerrar los ojos e intentar llegar hasta la orilla para revolcarme tres y cuatro veces y que la inmundicia se pegara con la arena, para convertirla en costra y esperar que mi piel renaciera de a poquitos. Dios, el universo, el destino,Lala, el caso es que en medio de las lágrimas, mi corazón, mi alma se han sanado y hoy veo la vida de un modo diferente porque entendí que el problema de las cosas imposibles es que generalmente se pueden.Aprendí a esperar. Aprendí a estar. Aprendí a ser.
Maktub es una palabra árabe que significa “estaba escrito”. Transmite la idea de que el destino fija y marca ciertos eventos en nuestra vida que están predestinados y no pueden evitarse. En esencia, lo que está destinado a suceder siempre encontrará una forma de manifestarse y nada ocurre por casualidad, sino por un propósito divino o un plan mayor, pero sin anular la libertad humana ni la responsabilidad de nuestros actos. Así, Dios tiene un plan omnipotente, pero respeta la libertad del hombre para elegir y actuar. Como quien dice, todo es perfecto, pero si algo sale mal, es porque metimos la mano. Hoy entiendo que el frío es un invento de los solos y el invierno es cuestión de perspectiva.
Viajo ligero,intento no joder a nadie, bendigo la existencia de mis hijas y el amor que he recibido, me asombro de las cosas chiquiticas que me pasan, me río de mí mismo, hago lo que toca y no intento convencer a nadie de la forma en que me gusta ver la vida.
Hoy, no necesito un mundo perfecto. Tal vez un simple barquito de papel o tan solo un pequeño refugio donde pueda sonreír de vez en cuando…












