Por allá, hacia el final de los años 50 e inicios de los 60, cuando pululaban las familias numerosas —dígase los Liévano-Quimbay, la mía, compuesta por 7 hijos; los Turriago-Posada por 11; los Currea-Chamás por 8 o los Moreno-Tribín por 8—, era muy usual que las relaciones fraternas estuviesen muy cargadas de aventuras, desavenencias, picardías
Dicen que jubilarse es descansar. No siempre es así.Cuando la decisión no la toma uno, retirarse puede sentirse más bien como si, en pleno vuelo, alguien cortara de repente las alas. Después de cuarenta y cinco años dedicados al trabajo —muchos de ellos a la noble y obstinada tarea de enseñar— el vértigo del tiempo[…..]
Observando la incierta y desilusionante realidad local y la desigual,cruel y fatal, del mundo exterior, la nostalgia y los mejores recuerdos llegan a mi memoria. Ver y no comprender cómo un pueblo maravilloso como lo es el pueblo Cubano, rico en cultura e historia, de gente maravillosa y cálida, cae lentamente. “Yo te quiero libre,[…..]
Mis primeros recuerdos de un lugar tan emblemático de Bogotá se remontan a mi época de colegial. En ese entonces yo era vecino del Gimnasio Moderno. Estudiaba en un gran colegio ubicado en lo que hoy es la segunda manzana en importancia del sector comprendido entre la carrera 11 y la 10ª, y entre las[…..]
Dicen que recordar es vivir. Y a cierta altura del edificio —cuando uno ya habita oficialmente el 7º piso— la frase deja de ser cliché y se vuelve necesidad. Por estos días recordé a uno de mis deportes predilectos: el béisbol. Volví a la voz de Mike Schmulson narrando inning tras inning; a los Mets[…..]









