Corcho en remolino

Corcho en remolino

Muchas veces el amor no es suficiente porque dos buenas personas no necesariamente hacen una buena pareja.

 

Cuando conocemos a alguien y luego de pasar por la deliciosa experiencia del enamoramiento y la sexualidad, a veces decidimos emprender un largo viaje acompañados con el otro y por el otro.

 

Es entonces cuando nos llenamos de sueños e intentamos construir día a día un camino que nos lleve a alcanzarlos. Claramente no es un camino fácil, porque la vida no necesariamente es lo que queramos, sino lo que ella quiera darnos y es por eso que las parejas sobreviven gracias al amor.

El amor no es suficiente porque dos buenas personas no necesariamente hacen una buena pareja.

Sin embargo, a veces eso no nos basta, no porque no exista o no sea importante, sino porque no pudimos descifrar ese proyecto conjunto, que se queda en frases genéricas llenas de poesía, que no alcanzan: “ Quiero envejecer contigo”, “quiero hacer contigo”, “quiero morirme a tu lado”.  Y no es que eso no sea bonito o no haga parte de lo que debe pasar en una relación en pareja. Lo que pasa es que eso no alcanza, porque si no hay claridad frente a lo que verdaderamente se quiere, todo terminará siendo como corcho en remolino.

 

Cuando se tiene un proyecto conjunto, se hacen planes, se ponen metas, se hacen ajustes y en general, se camina en su búsqueda. Cuando ese proyecto no existe, no hay avance, porque sencillamente no se sabe hacia dónde va y a veces termina dando lo mismo  coger hacia la derecha o hacia la izquierda, hacia arriba o hacia abajo y muchas veces la monotonía o las fricciones que trae la incertidumbre, terminan por desgastar la relación, sin importar el amor que pueda existir.

 

Amarse está bien, cuidarse está mejor, discutir, perdonar, sexualizarse, apoyarse, todo ayuda, pero sin un proyecto conjunto, pocas parejas sobreviven.

 

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