Amor y atardescencia

La cosa es más sencilla de lo que parece. Se trata de saber que eres tú todos los días, cada día, por lo que eres y no por lo que yo quiero que seas. Por tus virtudes, por supuesto, pero también con tus defectos, que no son más que puntos de vista diferentes a los […]

La migaja y la borona

Rogar por amor nunca sale bien. Ni para uno, ni para el otro. Y es que el amor es un ejercicio compartido, una democracia, si se quiere, a la que accedemos porque nos da la puta gana. No porque nadie nos lo imponga – ni siquiera los hijos cuando haya- ni la sociedad, ni la[…..]

Entre el amor y el humor

Entre el amor y el humor, escojo sin duda el sexo, porque un buen polvo me hace reír y me enamora. Sé bien que muchos se escandalizan cuando una mujer habla de sexo, pero la verdad, hace rato dejó de importarme. Y no es que yo vaya por la vida buscando a quien follarme. Por[…..]

Tus cosas y las mías

El amor atardescente suele ser un poco más complejo que los otros. A diferencia de las parejas que inician su recorrido desde ceros, los vintagenarios llegan, la mayoría de las veces con sus cosas y sus taras. Y así se van juntando, pero al fin y al cabo las cosas no son tan solo cosas[…..]

Corcho en remolino

Muchas veces el amor no es suficiente porque dos buenas personas no necesariamente hacen una buena pareja.   Cuando conocemos a alguien y luego de pasar por la deliciosa experiencia del enamoramiento y la sexualidad, a veces decidimos emprender un largo viaje acompañados con el otro y por el otro.   Es entonces cuando nos[…..]

Amores para siempre

El amor siempre termina siendo una circunstancia, que a veces termina convertida en distopía, porque generalmente llega a nuestra puerta sin llamarlo para cambiarnos la existencia, no sin antes revolcarnos. Y es que el amor es una cosa y las relaciones de pareja, otra. El amor depende de uno y hace parte de nuestro libre[…..]

O todo lo contrario

Hacer las cosas bien no garantiza nada. Hacerlas mal, tampoco, aunque tal vez nos regale  una euforia efímera y un odio perenne de los otros. Además, la delgada línea que separa una cosa de la  otra, bordea sutil entre la sabiduría y la bobada. Muchos morimos engañados creyendo haber actuado  de la manera correcta, siguiendo[…..]