Juntar caminos

Juntar caminos

Si hay una situación difícil para la generación atardescente es encontrar la forma de  unir historias, de comenzar de nuevo con otra pareja o con nuevos socios o con nuevos proyectos.

 

No hay duda que a esta altura de la existencia, todos hemos tenido una vida. Lo bueno, lo malo, o lo feo es cuestión de perspectiva, de cómo cada cual  haya asumido el pedazo que le toca. Sin embargo, todo es pasado, del que solo nos queda la satisfacción o el miedo.

Comenzar de nuevo es una tarea casi titánica que requiere mucho esfuerzo y mucha paciencia

Los atardescentes están en una etapa realmente interesante porque aún tienen toda la fuerza y la energía para emprender nuevos proyectos, nuevas aventuras, nuevos planes, pero además tienen toda la experiencia para saber lo que se debe hacer para no equivocarse, para no malgastar lo mucho o lo poco que se tenga y sobre todo para hacer lo que les venga en gana porque ya dejaron atrás la tara de hacer lo que a los demás les parece.

 

Y es que no se trata de que no lo puedan hacer solos. Sin embargo, estamos hablando de proyectos en los que se hace indispensable ceder, entender, aceptar y conceder. En el caso de los negocios,  termina siendo cuestión de números y feeling. En el caso de las relaciones de parejas   del tipo que cada cual prefiera, la cosa se torna más complicada.

El atardescente tiene toda la fuerza vital para arrancar de nuevo y la experiencia necesaria para no embarrarla

Cuando los atardescentes arrancan una nueva relación, generalmente no lo hacen de cero y por eso es importante saber que no se trata de cargarle la maleta al otro pero sí de aceptarle el equipaje. Pensar que la otra persona viene cero kilómetros es una insensatez o por lo menos una ingenuidad. Todos  vienen con cicatrices, con miedos, con expectativas, por lo que arrancar no resulta fácil. Por eso, si el amor no es suficiente, si se está lleno de dudas o solamente se está por estar, lo mejor es no intentarlo porque  con seguridad se sacarán chispas, se harán daño y harán de la vida en pareja una batalla diaria.

 

Las relaciones atardescentes no son fáciles y no lo son porque casi por definición se intenta cargarle al otro los errores o la  virtudes de las anteriores parejas o de la vida pasada y hay que entender que todos somos iguales, es decir distintos.

 

Para sacar adelante una relación entre atardescentes se necesita mucha paciencia, mucho tacto, mucho aguante, mucho amor y en lo posible, mucho sexo. Se requiere encontrar el camino, sanar las heridas, acabar con las dudas, cuidarse la vida. Al fin y al cabo, de eso se trata el amor.

 

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