Hay muertos que pesan más que otros. Camilo Torres Restrepo es uno de esos. Lleva sesenta años enterrado quién sabe dónde, convertido en bandera, en consigna, en esa clase de símbolo que se invoca cuando conviene y se olvida cuando incomoda. Ahora, en pleno enero de 2026, su cadáver —o lo que queda de él—
Colombia llega al cierre del 2025 con una sensación conocida: la de estar avanzando y retrocediendo al mismo tiempo, como si el país fuera una bicicleta estática pedaleando con toda la furia del mundo sin moverse del sitio. La promesa de una “paz total” —esa que sonaba bonita en el discurso— se ha fragmentado[…..]
Hay algo profundamente inquietante en las cifras que arroja la política de Paz Total del gobierno Petro. Mientras en Bogotá se habla de diálogos, mesas de negociación y sombrillas de paz, en los territorios la realidad es obstinadamente distinta: los grupos armados crecen, se expanden y, para colmo, se fortalecen militarmente. Es como si la[…..]






