Hay una plaza que nunca duerme. No tiene bancas ni palomas ni vendedores de mazorcas, pero ahí se gritan las noticias, se aplaude a los candidatos, se insulta a los rivales y, de vez en cuando, alguien descubre que su vecino piensa distinto. Esa plaza se llama internet y lleva años siendo el escenario más
En Colombia, más de cuatro millones de familias comparten su techo con un gato. No es una moda. Es, dicen los sociólogos, la reconfiguración silenciosa de lo que entendemos por hogar —y por familia. Doña Clemencia le llegó el gato un martes, sin anunciarse, por debajo de la puerta del parqueadero. Era un tigrado flaco,[…..]






