Del caney al bulevar

Hay una cosa curiosa con los himnos: nadie los decreta. Aparecen, y punto. A mediados de los ochenta, un joven que trabajaba de lo que fuera en Nueva York ,lejos de su Valle del Cauca,  se puso a llorar sin más aviso. Lloraba por las montañas. Lloraba por lo que no tenía. Jairo Varela lo

La viga maestra

Julio Cortázar decía en Rayuela que “a su manera todos estábamos destinados a ser juguetes de la libertad”. Para muchos, llegar a los 60 años se siente como haber terminado el juego, como si ya hubiéramos saltado por todos los cuadros y no quedara más que mirar hacia atrás. ¿Qué nos enseña Horacio Oliveira hoy?[…..]