La sociedad del espectáculo

Guy Debord era un pensador francés con vocación de agitador que en 1967 publicó un libro delgado y furioso llamado La sociedad del espectáculo. La tesis central era esta: el capitalismo no se conformó con apropiarse del trabajo de la gente. Con el tiempo, se apropió también de su experiencia. Primero la humanidad dejó de

El conejo que sobrevivió a internet

En 1953, Hugh Hefner imprimió la primera edición de Playboy en la mesa de su cocina y no le puso fecha porque no estaba seguro de poder costear la segunda. Le prestó plata su mamá. Pagó quinientos dólares por unas fotos que Marilyn Monroe se había dejado tomar cuatro años antes cuando todavía era una[…..]

El rugido del león de la Metro

Hay un logo que lleva más de cien años abriéndole las puertas al cine y casi nadie sabe cómo llegó ahí. El de MGM. El del león. Ese que ruge antes de que empiece todo. Howard Dietz tenía diecinueve años cuando lo inventó. Era 1916 y trabajaba en publicidad, pero antes había estudiado periodismo en[…..]

Del caney al bulevar

Hay una cosa curiosa con los himnos: nadie los decreta. Aparecen, y punto. A mediados de los ochenta, un joven que trabajaba de lo que fuera en Nueva York ,lejos de su Valle del Cauca,  se puso a llorar sin más aviso. Lloraba por las montañas. Lloraba por lo que no tenía. Jairo Varela lo[…..]

Un poeta

Óscar Restrepo tiene 56 años, vive con su madre y ya nadie lo invita a leer en los bares de Medellín. No porque lo hayan olvidado —eso requeriría que alguien lo hubiera recordado— sino porque los últimos eventos en los que apareció terminaron, de un modo u otro, en bochorno. Lo echan. Se va tambaleando.[…..]

¿Sería Gregorio Samsa, Therian si viviera hoy?

Un pequeño contexto antes: La metamorfosis (1915) Es un relato corto de Franz Kafka, escritor checo que escribía en alemán y que murió sin saber que se volvería una de las referencias más citadas del siglo XX. La historia empieza así, sin rodeos: Gregorio Samsa se despierta una mañana convertido en un insecto gigante. No[…..]

El reguetón no es el enemigo

Se siente bien viajar sin tanta mierda en la cabeza, libre de culpa- mas nunca de pecados-, absuelto de daños y perjuicios, liberado de manías y prejuicios, sin piedras en la mano, sin temor a equivocarme, sin culillo de mostrarme tal cual soy, sin miedo a mostrar viejas heridas que no son más que la[…..]