Los comienzos de semana ya no tienen la brutalidad de antes. Ya no son ese empujón sin preguntas hacia una semana dictada por otros. Ahora traen algo más incómodo, casi más exigente: la libertad. Y la libertad, cuando se ha vivido lo suficiente, deja de ser una consigna bonita y se vuelve una responsabilidad sin
Tardé más de lo que debería en entender que emocionarse rápido no es un defecto de fábrica.Tengo una teoría que fui construyendo de a poco, casi sin querer, juntando evidencia en conversaciones y silencios ajenos. La teoría dice esto: que en algún momento se instaló la idea de que si algo te llega fácil, si[…..]
No nos digamos mentiras:Pagar la deuda externa es más barato que llenar el álbum de Panini y por eso hay algo que Colombia le debe a un kiosco frente a una catedral en Italia.No es poco. Le debe algo así como treinta años de conversaciones entre desconocidos en parques, la primera vez que un niño[…..]








