Hay una edad en la que uno deja de correr detrás de los buses.No porque las rodillas protesten —que protestan— sino porque por fin entiende algo que nunca le enseñaron en el colegio, ni en la universidad, ni en los seminarios de liderazgo, ni en esos libros donde un señor sonriente asegura haber descubierto las
Hubo una época en la que tener 50 años era prácticamente un anuncio de retiro espiritual. A esa edad los papás de uno ya caminaban como si llevaran décadas negociando con la gravedad, usaban pantaloneta a cuadros sin ironía, se sentaban a ver noticias como si estuvieran vigilando el fin del mundo y tenían una[…..]






