En Colombia ya no hace falta una tragedia para separarse. Solo hace falta, por fin, decir la verdad.Hay una escena que se repite en más casas de las que uno imaginaría. Dos personas de más de cincuenta años, sentadas en la misma mesa donde llevan comiendo juntas desde que Pastrana era presidente, y ninguna de
A lo largo de gran parte de su vida, caminó por la ciudad en busca de un lienzo donde plasmar toda su creatividad y toda su sensibilidad. Si las paredes hubieran hablado, habrían expresado con gratitud lo que Mario dejaba en ellas. Sin importar el azote del clima y expuesto al frío, al calor,[…..]







