¿Para qué frío con tanta ausencia?

Tu presencia indeleble se siente en cada rincón, en cada luz encendida que se queda, en cada toalla húmeda que se seca en la silla donde cae el sol, en cada cuncho de tinto aguado que se queda sin tomar. Ya no hay gritos, ni peleas, pero ahora todo está más triste, porque la soledad […]

Manifiesto atardescente

Cuando todo está perdido, no hay nada que perder. Son esos momentos, muy de atardescentes, donde todo lo que venga se recibe como un milagro.   Y no es pesimismo, ese borde en la ventana donde siempre termino siendo colocado por lo que digo, lo que escribo o lo que hago. No. Tampoco es que[…..]