Bulimia y anorexia a los 50

Hay una mujer en Bogotá —ejecutiva, madre de dos hijos universitarios, con una vida que desde afuera parece completamente resuelta— que lleva más de veinte años contando cada caloría que entra a su cuerpo. No lo llama trastorno. Lo llama disciplina. Y hay un hombre en Medellín —gerente, cincuenta y dos años, separado hace tres—