Los inicios de semana tienen mala fama. Se les acusa de traer cuentas, reuniones, exámenes médicos, tráficos imposibles y noticias que nadie pidió. Pero el problema nunca ha sido ese . El problema es la vieja costumbre de levantarnos creyendo que deberíamos tener la vida resuelta a estas alturas. A cierta edad uno descubre algo
Hay una escena que se repite en los senderos de los Cerros Orientales de Bogotá, temprano, cuando la ciudad todavía no ha levantado del todo su ruido. Una mujer de unos cincuenta y pico años, botas de caucho, bastones de trekking, detiene el paso en medio del camino, cierra los ojos y respira hondo. No[…..]







