Generic selectors
Coincidencias exactas únicamente
Buscar un título
Buscar contenido
Post Type Selectors

Atardescentes

¡Sí se pudo!

Picture of José Antonio Reyes

José Antonio Reyes

FECHA:

CATEGORÍA:

DEPORTES

(Primera parte)

Un interesante desafío significa para mí retomar —después de casi un lustro de ausencia y más de un cuarto de siglo de práctica profesional— mi ejercicio literario y periodístico con un tema que siempre quise bajar a palabras pero que, por el ritmo de las nuevas ocupaciones y la cómplice procrastinación, no había hecho.

Mi vida a través de los mundiales de fútbol. Muchos recuerdos que se antojan eternos porque no pierden nitidez en el tiempo y cada vez que los comparto renuevan suscripción en mis memorias favoritas.

El primer escenario fue en junio de 1974. Acababa de cumplir ocho años. Con un padre ausente, el tío Mono, hermano mayor de mi madre, hacía bien el papel de figura paterna, a raticos, pero con mucho cariño. Con su hijo, mi primo Jorge, seis meses menor que yo, compartíamos el amor por el fútbol y cuando nos reunían en cualquier espacio armábamos un estadio con tribunas y golazos. El tío Mono tenía un Toyota Land Cruiser. Lo había comprado para meter atrás a todos sus sobrinos. En ese entonces, de la primera “cochada” éramos cinco, más sus mellizas que acababan de nacer que obvio no las montaba en esas brinconas sillas enfrentadas.

No sé si era tarde o noche, pero nos llevó con mi primo al recién inaugurado Coliseo El Campín a ver —en pantalla gigantesca— la final entre Alemania y la entonces denominada (no puedo decirle de otra manera) Holanda en el estadio Olímpico de Munich. Me acuerdo de Beckenbauer, enorme, Paul Breitner, Müller y Holzenbein. Pero desde ahí me enamoré del fútbol arrasador y contundente de los naranjas: Cruyff, un poeta, Rep, Neeskens y el arquero Jonbloed. Un partidazo con final injusto 2-1 a favor de los locales.

Siempre en los Mundiales estábamos en vacaciones de mitad de año. Me acuerdo estar en un paseo con nariz del diablo incluida, pero mi insistencia pataletuda hizo que nos devolviéramos justo para un partidazo entre Italia y Francia. Me volví a enamorar, pero del fútbol exquisito de los franceses con una generación inolvidable que es aún fácil de recitar, al mejor estilo de Hernán Peláez: Bossis, Tressor (el original), Platini…

Por el lado italiano, también guardé nombres que suenan a leyendas: Zoff, Cabrini, Gentile, Rossi, Scirea, Bettega…

Empezó ganando Francia, pero el triunfo fue para los “azzurri” 2-1. Yo, al frente del televisor Toshiba de patas y carpetica con porcelana, lloraba porque me parecía injusto que el equipo que jugó mejor hubiese perdido. Entonces entró mi madre (que acababa de cumplir 31 años), me vio desbordado en lágrimas y me sentenció: “otra vez que lo vea llorar y no me vuelve a ver un partido del Mundial”. Orden cumplida, por lo que en la final entre Holanda y Argentina tuve que hacer fuerza en los ojos para que no se me notara la derrota naranja a manos de los “blanquicelestes”, en un partido recordado por la lluvia de papelitos y por la injerencia de la dictadura de Videla en todo el torneo. Años después supe que Cruyff no había ido como protesta por este régimen que nunca respetó los derechos humanos.

Me queda fácil recordar ese Mundial porque en 1978 llené el primer álbum de los trece que acabo de completar para la cita global de 2026. No existían los “caramelos” adhesivos y había que poner una delgada línea de goma en la parte superior para poder levantar el papel y leer una pequeña reseña de cada jugador. Claro, solo eran 16 equipos y la llenada era más fácil. Con el tiempo, el pegante se corrió y algunas láminas se dañaron, pero están ahí, con el álbum, soportando el paso del tiempo y a punto de cumplir medio siglo conmigo.

Cuatro años después llegó el Mundial de “Naranjito 1982” (Colombia, ni lejos de estar clasificada) y Panini apareció en el planeta con sus “monas” adhesivas. Locura total. Ese cuaderno lleno lo conservo perfecto, todo un orgullo. Entonces, con 16 años cumplidos y el tiempo para ver todos partidos en vacaciones, puedo decir que ese Mundial me lo sé de memoria. El arreglo vergonzoso entre Alemania y Austria, el jeque de Kuwait que se metió a la cancha, el 10-1 de Hungría ante El Salvador, el debut gris de Maradona…muchos sucesos dentro de uno de los campeonatos más emocionantes —para mí— de la historia.

Entonces, ya con 24 equipos, clasificaban 12 a unos triangulares de los cuales salían los cuatro semifinalistas. 1. Polonia,la  URSS de ese entonces  y Bélgica. 2. Alemania, Inglaterra y España. 3. Francia, Austria e Irlanda del Norte. Y el (nunca se ha usado este término) “grupo de la muerte” con Argentina, Brasil e Italia.

De ahí pasaron Polonia (con esa generación de Tomaszewski, Żmuda, Lato, el joven Boniek y Szrmach), Alemania, Francia y la sorpresa, Italia, quien deslumbró (me volví a enamorar) por su contundencia y férrea defensa dejando por fuera a la ultra favorita Brasil que tenía el mediocampo más espectacular que yo he visto: Zico, Sócrates, Toninho Cerezo y Falcao (el original), y a Argentina, que era entonces la campeona del mundo.

Semifinales. El mejor partido de toda la historia de los mundiales —para mí— en el Sánchez Pizjuán de Sevilla: Alemania contra Francia. Un derroche de clase, de fútbol exquisito enfrentado a la contundencia de los teutones. Rumenigge estaba en chanclas, medio lesionado, y entró a arreglar las cosas. 3-3 en los noventa minutos. Definición por tiros desde el punto blanco. Otra vez lloré cuando Bossis lo erró ante Schumacher (el original) quien había dejado sin tres dientes y en conmoción cerebral a Battiston en una entrada que merecía roja y piyama de rayas.

La final, emocionante, al nivel de todo el torneo. Italia venció a los alemanes con un Paolo Rossi inspirado. Nunca olvidaré la celebración del segundo gol italiano, la mejor de la historia, para mí. Ese primer plano, como en cámara lenta, donde Marco Tardelli sale corriendo como loco moviendo la cabeza, llorando y gritando con los brazos abiertos, es una imagen imposible de borrar.

ARTÍCULOS RELACIONADOS CON DEPORTES

NUNCA TE PIERDAS UN NÚMERO

Atardescentes Premium

Pronto tendrás la posibilidad de suscribirte a contenido Premium

MENÚ

Noticias

TV

Podcast

Nuestro Equipo

Contacto

CATEGORÍAS

Actualidad

Tecnología

Economía

Cultura

Buen Vivir

Deportes

ENLACES RÁPIDOS

Registro

Ingresar

Recuperar Contraseña

Mi Cuenta

Términos y Condiciones

Política de Privacidad

Descubre el pulso del mundo con Atardescentes, tu destino principal para la cobertura de noticias de última hora. Profundiza en una amplia gama de temas, que van desde acontecimientos locales hasta asuntos globales, política, tecnología, entretenimiento y más. En Atardescentes, ofrecemos artículos de noticias fiables, completos y perspicaces que te empoderan para mantenerte informado y comprometido con los problemas que dan forma a nuestro mundo.

Experimenta una perspectiva fresca sobre las noticias de última hora, análisis que invitan a la reflexión y reportajes en profundidad, todo curado con un compromiso con la precisión y la relevancia. Navega por el cambiante panorama de las noticias sin esfuerzo con Atardescentes, tu fuente de confianza para obtener información oportuna y significativa. Únete a nosotros en un viaje de descubrimiento mientras te traemos las noticias que más importan, ofreciendo una experiencia de lectura dinámica y enriquecedora.

                                                                                                                                                                   DERECHOS RESERVADOS © ATARDESCENTES