Al borde de lo efímero

En estos seis meses he aprendido más de la vida que en toda mi existencia. Tal vez me tocó llegar al borde, caminar por la cornisa, el caos, la oscuridad, la cuerda floja en el trapecio para abrir los ojos y sanar el corazón. Y tengo miedo, claro. Claro que tengo miedo, pero no ese

¿Me entiendes?

Hasta que un día lo entendí. Me pasé la vida entera creyendo que los demás tenían la obligación de entenderme, de alcanzar a percibir todo lo que yo hacía o decía, incluso de estar de acuerdo, como si la ilusión de ser comprendido fuera un derecho inalienable. Y no. Mi ego, mi arrogancia, mi soberbia[…..]

El cuaderno de Isabel

El sobre sigue en mi bolsillo, pero es el cuaderno lo que ahora me ancla. Lo sostengo en mis manos, sentado en el suelo de su apartamento, rodeado del silencio que ella dejó. El escritorio está intacto, los informes perfectamente alineados, pero este cuaderno, con sus tapas gastadas y su olor a papel viejo, es[…..]

El recuerdo y el olvido

Te extraño, pero eso no tiene nada de extraño. Debe ser esa crema de manos que dejaste olvidada en la caja de remedios que me traje y que ayer, arriesgando mi cordura, destape, esparciendo tu recuerdo. Ni siquiera sé a qué huele, pero sé que huele a ti. El dolor no se borra, no es[…..]

4:44

El reloj marcaba las 4:44, un instante suspendido en la penumbra de la tarde. Ella lo miró con una calma resignada, como si el tiempo fuera un viajero que ya no la esperaba. Una sonrisa frágil, casi rota, cruzó su rostro. Fue su madre, en un pasado que ahora parecía un sueño desvaído, quien le[…..]

El farol del viejo muelle

Es un pueblo triste, de esos donde nada pasa afuera, pero todo pasa adentro, donde los inviernos son simples gotas de agua que golpean contra el suelo, pero las goteras de las casas son discusiones y peleas, gritos y trifulcas porque las vasijas ya no alcanzan. A lo lejos, el farol del muelle brilla, una[…..]

La vieja torre y el farero

El olor salobre golpeaba con fuerza las paredes del viejo faro apremiado por la amenaza de derrumbe. Luego de la muerte del farero anciano, todo cayó en ruinas, como si la historia también hubiera decidido convertirse en polvo de escombro. ¿Qué es el tiempo sino un triturador ciego que reduce todo a cenizas sin preguntar?[…..]

Rieles de ceniza

La sangre oprime, el pecho se nubla, la ansiedad consume las pocas ganas de vivir. No encuentra las respuestas. Lleva años sin saber qué pasó. Su familia un día desapareció y desde entonces camina errabundo por la vida buscando una respuesta, un eco que llene el silencio de su ausencia. ¿Es la vida más que[…..]

Un grito en la cañada

Una calle cualquiera, de un sitio cualquiera, en un momento cualquiera. Camino como si la vida no importara. En realidad, no. Al fondo en la cañada, un grito ahogado, que no alcanza a ocultar la algarabía del ¡grábala, grábala!. Yo sigo mi camino como si la vida no importara en una calle cualquiera, de un[…..]

La maldita economía

En la esquina de la Calle 13 con la Avenida Silencio se sentaba cada mañana un hombre de barba rala y mirada líquida.Era una ciudad fría, pero poco le importaba. Sin importar los chubascos, las lluvias o tormentas, se sentaba en un viejo banco de madera para abrir una maleta ya gastada por el uso,[…..]