Amar sin hambre

Hay personas que aman como quien guarda mercado para una guerra. Racionan el afecto, esconden la ternura, administran los mensajes como si cada palabra pudiera dejarlos en bancarrota emocional. Y uno los entiende. La vida enseña a protegerse. Sobre todo después de cierta edad, cuando ya no se coleccionan cicatrices: se archivan. Pero hay otra