Me gusta la palabra viceversa porque tiene un olor a eco, a murmullo de ida y vuelta, a búmeran australiano. Es una palabra que no se queda quieta. Va, regresa, se devuelve sobre sí misma como esos pensamientos que uno cree enterrados y aparecen a la madrugada mientras hierve el café. Un giro teatral.
Viceversa suena a fila larga, a conversación entre amantes viejos, a emociones que se mueven en un péndulo infinito. Va y viene. Viene y va. Llega y se despide. Nace y muere. Una perfecta sincronía de mariposas tecnicolor. Un geriatra que es un pediatra, pero al revés, una partera que canta alabaos funerarios. Una perfecta capicúa. Un palíndromo: Anita lava la tina, somos o no somos, sé verla al revés, acá hubo búho acá, a ti no bonita.
Me gusta la palabra viceversa, no porque crea que todo es transacción, sino porque defiendo la idea de vivir en equilibrio. Dar y recibir. A la inversa. Al contrario. Recíproco. Mutuo. De ida y vuelta. En simetría inversa. Es la vida misma en la respiración que entra y sale, en el corazón que se contrae y se expande.
Me gusta la palabra viceversa porque me recuerda que el afecto necesita algún regreso, que el escuchar también merece ser oído, que quien abraza, alguna vez necesita ser abrazado. La vida parece avanzar en línea recta, pero en realidad se sostiene sobre un sistema de retornos. Sembrar y cosechar. Hablar y callar. Enseñar y aprender. Guiar y dejarse guiar. A veces somos refugio y a veces mar buscando playa.
Me gusta la palabra viceversa tanto como el amor que se devuelve porque nada duele más que los desganos. Adoro las palabras que retornan, las caricias que encuentran el camino de devuelta, los orgasmos que se estrellan de frente para pintar la vía láctea, un masajito para el alma, un arrullito a las tres de la mañana.
Los ríos vuelven convertidos en lluvia y la lluvia en humedad y la humedad en una taza de chocolate bien caliente, la ausencia en memoria y la memoria en presencia permanente. Y por eso me gusta la palabra viceversa, porque descubrí que la felicidad no es más que un mensaje, una canción, una persona que haga el viaje de vuelta…













