Había una planta en la cocina que Rodrigo nunca regó. Una de esas plantas que alguien trae un domingo con la mejor intención del mundo y que uno acepta con gratitud genuina y luego olvida con la misma naturalidad con que se olvidan las cosas que no duelen todavía. La planta murió en silencio, como
La máquina de café del tercer piso escupió el líquido con un sonido asmático, como si también estuviera cansada de las madrugadas. Eran las dos y diecisiete —lo sé porque el reloj digital del pasillo estaba adelantado seis minutos y alguien había pegado una nota que decía “NO TOCAR”— y yo llevaba cuatro horas sentado[…..]
Hay quienes creen que las cosas se acaban cuando se acaban. Yo digo que depende. Así como no se acaba el hambre porque yo lo piense o las guerras porque yo lo quiera, las relaciones afectivas no se acaban porque yo simplemente un día tome una decisión. Creo firmemente que las relaciones humanas de cualquier[…..]
El amor siempre termina siendo una circunstancia, que a veces termina convertida en distopía, porque generalmente llega a nuestra puerta sin llamarlo para cambiarnos la existencia, no sin antes revolcarnos. Y es que el amor es una cosa y las relaciones de pareja, otra. El amor depende de uno y hace parte de nuestro libre[…..]
Hay días en que el aire se siente más denso, como si cargara el eco de todas las palabras que no dijimos y de las que, tal vez, nos arrepentimos. Vivimos en un tiempo extraño, uno donde las pantallas dictan veredictos y los dedos, veloces, trazan líneas entre el “sí” y el “no”, entre el[…..]
No nos digamos mentiras. En condiciones normales y a riesgo de generalizar, las mujeres no pedimos perdón. No estamos hechas para eso. Hay algo en nuestro ADN, que nos impide reconocer nuestros errores. Y no es que nos equivoquemos menos. No. Tampoco que seamos infalibles, ni que nos las sepamos todas. Lo que sucede es[…..]
Solía jugar un juego que llamábamos “personas, animales y cosas”. Era una especie de scrabble, o como dirían los jóvenes de hoy, un Worldle. Consistía en decir una letra y buscar nombres de personas, animales o de cosas que coincidieran. En fin. Hoy, a nuestra edad adulta, tal vez podríamos jugarlo pero en otro sentido, porque en nuestra vida[…..]
La vida es una pared. Todo lo que damos se nos devuelve tarde que temprano. Lo bueno y lo malo. Y es que todos tenemos una idea de la forma en que el universo se organiza. Unos creen en Dios, otros en el destino, otros en la energía y otros no creen en nada. Y[…..]
Si hay amor nunca será tarde y por eso habrá que intentarlo las veces que sea necesario, porque el amor es de valientes, de personas que un día se atrevieron a superar el miedo, la rabia, la culpa y lo ansiaron nuevamente. Si amando uno no es capaz de intentarlo, se merece todo lo malo[…..]













