El placer que nadie nombra

Hay una conversación que Colombia nunca ha tenido del todo. No en los consultorios. No en las casas. Casi nunca en los pasillos de los centros vida donde los adultos mayores pasan las mañanas entre tinto y dominó. Es la conversación sobre el deseo que no desaparece cuando uno cumple cincuenta, sesenta, setenta años. Sobre

¿De qué nos enfermamos los atardescentes?

Nadie cumple 50 pensando que ya cruzó la mitad del partido. Pero los números de 2026 dicen otra cosa, y son de esos que no conviene ignorar demasiado tiempo. Colombia registró 283.378 muertes al cierre de 2025, y casi tres cuartas partes de ese total correspondieron a personas mayores de esa edad. No es una[…..]

Las apps de citas después de los 50

Hay algo profundamente humano en querer compañía. No necesariamente una gran historia de amor, no necesariamente sexo, no necesariamente boda. Solo alguien con quien tomarse un tinto sin que el silencio pese. Alguien que recuerde que el cumpleaños de uno existe. Eso busca, cada vez más, una parte de Colombia que el marketing suele ignorar:[…..]

Colombia se muere de soledad

Hay un número que debería estar en la primera plana de todos los periódicos y no está: 101. Ese es el total de adultos mayores que se quitaron la vida en Colombia durante enero y febrero de este año. No en doce meses. En dos. Un incremento del 31,2% frente al mismo período del año[…..]

Sildenafil: ¿Te suena?

Hay una estadística que debería incomodar a más de uno: en Colombia, el 19% de los estudiantes universitarios varones ha tomado sildenafilo. No hombres de sesenta años con el colesterol disparado y una relación de pareja que pende de un hilo. Muchachos de veinte. Con la testosterona intacta, los vasos sanguíneos impecables y —esto es[…..]

Echarle leña al fuego

Hay fuegos que se apagan sin hacer ruido. No hay tragedia, no hay ruptura, no hay un día exacto en el calendario en que uno pueda decir “aquí se acabó”. Simplemente, un día el café sabe igual pero no entusiasma, la conversación fluye pero no enciende, el cuerpo responde pero sin ganas. Y entonces uno[…..]

Lo que no digo

Hay cosas que uno no dice. No porque no quiera, sino porque ya aprendió que decirlas no sirve para nada, o peor: complica. A cierta edad, la sinceridad deja de ser una virtud y se convierte en un deporte extremo. Él —porque podría ser cualquiera— lleva semanas pensando lo mismo mientras mira el techo antes[…..]

Elegir el sentido

Los comienzos de semana ya no tienen la brutalidad de antes. Ya no son ese empujón sin preguntas hacia una semana dictada por otros. Ahora traen algo más incómodo, casi más exigente: la libertad. Y la libertad, cuando se ha vivido lo suficiente, deja de ser una consigna bonita y se vuelve una responsabilidad sin[…..]

Así nació el Album Panini

No nos digamos mentiras:Pagar la deuda externa es más barato que llenar el álbum de Panini y  por eso hay algo que Colombia le debe a un kiosco frente a una catedral en Italia.No es poco. Le debe algo así como treinta años de conversaciones entre desconocidos en parques, la primera vez que un niño[…..]

El arte de dejar de sostener

Hay un momento —no sé exactamente cuándo ocurre— en que uno se da cuenta de que está cansado… pero no de la vida, sino de cargarla mal.No es el cuerpo. Es otra cosa. Es esa colección silenciosa de asuntos abiertos: conversaciones que nunca se cerraron, culpas que uno sigue repasando como si fueran de ayer,[…..]