El oficio de no saber

Los inicios de semana tienen mala fama. Se les acusa de traer cuentas, reuniones, exámenes médicos, tráficos imposibles y noticias que nadie pidió. Pero el problema nunca ha sido ese . El problema es la vieja costumbre de levantarnos creyendo que deberíamos tener la vida resuelta a estas alturas. A cierta edad uno descubre algo

Volverse a enamorar

Hay una edad en la que enamorarse deja de parecer una aventura y empieza a parecer una imprudencia. A los veinte años uno se lanza porque cree que el amor resolverá algo. A los sesenta, en cambio, uno duda porque sabe que no resolverá nada. Los problemas seguirán llegando puntuales, las rodillas continuarán protestando en[…..]

El oficio de ser uno mismo

La semana comienza y, como siempre, llegan las invitaciones disfrazadas de obligaciones. Hay que responder mensajes, cumplir horarios, atender asuntos pendientes, parecer entusiastas cuando el entusiasmo anda de vacaciones y sonreír en fotografías que nadie volverá a mirar dentro de seis meses. A cierta edad uno descubre que buena parte de la vida se fue[…..]

El valor de amarse

Hay una frase que se repite mucho y que, de tanto repetirse, corre el riesgo de volverse un adorno de nevera: “hay que amarse a uno mismo”. Suena bonito. Lo difícil es practicarlo.Porque amarse no es admirarse frente al espejo ni convencerse de que uno es extraordinario. Eso es publicidad. El amor propio es otra[…..]

Bulimia y anorexia a los 50

Hay una mujer en Bogotá —ejecutiva, madre de dos hijos universitarios, con una vida que desde afuera parece completamente resuelta— que lleva más de veinte años contando cada caloría que entra a su cuerpo. No lo llama trastorno. Lo llama disciplina. Y hay un hombre en Medellín —gerente, cincuenta y dos años, separado hace tres—[…..]

Empezar de nuevo

Hay una edad en la que uno deja de tenerle miedo a la muerte y empieza a tenerle miedo a las mudanzas. No a las de camión y cajas, aunque también. A las otras. A las que obligan a desmontar una vida que ya estaba organizada como una cocina vieja: uno sabía exactamente dónde estaba[…..]

El diván a los 50

Hay una escena que se repite, con variaciones menores, en consultorios de Bogotá, Medellín y Cali. Un hombre o una mujer de unos 57 años entra por primera vez a terapia. Ha tardado semanas, a veces meses, en hacer la cita. Mientras espera en la sala, revisa el teléfono con más atención de la necesaria.[…..]

Manual imperfecto para reiniciar una vida

Hay una edad en la que uno deja de tenerle miedo a la muerte y empieza a tenerle miedo a las mudanzas. No a las de camión y cajas, aunque también. A las otras. A las que obligan a desmontar una vida que ya estaba organizada como una cocina vieja: uno sabía exactamente dónde estaba[…..]

El placer que nadie nombra

Hay una conversación que Colombia nunca ha tenido del todo. No en los consultorios. No en las casas. Casi nunca en los pasillos de los centros vida donde los adultos mayores pasan las mañanas entre tinto y dominó. Es la conversación sobre el deseo que no desaparece cuando uno cumple cincuenta, sesenta, setenta años. Sobre[…..]

¿De qué nos enfermamos los atardescentes?

Nadie cumple 50 pensando que ya cruzó la mitad del partido. Pero los números de 2026 dicen otra cosa, y son de esos que no conviene ignorar demasiado tiempo. Colombia registró 283.378 muertes al cierre de 2025, y casi tres cuartas partes de ese total correspondieron a personas mayores de esa edad. No es una[…..]